Queridos amigos:
El mes de Diciembre suele ser aquel en el cual los cordobeses planificamos en medio de una vorágine de lucecitas de colores, baches urbanos y bolas brillantes, nuestra sobrecargada agenda para el año que se aproxima lleno de incertidumbres.
El discurso económico se apodera del pensamiento, el almanaque apura nuestros tiempos, los abarrotados espacios públicos agrietan nuestra intimidad, los medios de comunicación generan necesidades para convertirnos en protagonistas de largometrajes idílicos y los días no alcanzan para ubicar las fiestas de fin de año.
Pretendemos transitar tiempos reales tan rápidamente como si habitáramos el ciberespacio. No podemos hacer "clic" con mayor velocidad y de repente, nos sentimos fatigados.
Y como si esto fuera poco, el mandato es que debiéramos ser también los mejores "sujetos sexuales" del planeta.
La consulta sexológica demandada en esta época del año exige respuestas urgentes y recetas mágicas para el "multiorgasmo", indicaciones precisas para resolver la eyaculación precoz en un solo paso, pastilla fosforescente para el "amor eréctil" y licores de ruda para el buen ánimo.
Me pregunto si en esa sinfónica coctelera de la cotidianeidad, hemos incluido un espacio para el desarrollo de nuestro erotismo, de nuestra sensualidad, de los vínculos sexuales y/o afectivos, de escenarios, de tertulias, de descubrimiento, de creatividad.
La sexualidad es un devenir y un transitar, el encuentro con el otro una construcción (aún en las relaciones más efímeras). No es una carrera de postas, ni tendría por que ser una guerra de poderes. La sexualidad y el intercambio de lenguajes del cuerpo, pueden ser desmenuzadas sin prisas, sin culpas, aún en la inmensa realidad de la diversidad.
Desde mis búsquedas constantes, desde mis diferentes roles,
festejaré el 2010, con el deseo de una "sexualidad placentera, sana y responsable" para todos, una sexualidad del interrogante más que una sexualidad de la respuesta.
Brindo por la comunicación entre las personas, por un ratito de miradas, por una caricia más, por un permiso, por un abrazo, por la "desnudez", por un aroma, una textura, una escucha, un descubrimiento del ser y de la ciencia, por la despatologización de lo diferente, por menos muertes maternas, por la equidad, por el albedrío.
Los invito a incluir en la agenda de cada uno, la posibilidad de re-danzar la sexualidad, de re-cantarla, de-repensarla desde el recurso que cada uno tenga en cada momento para ser creativo y feliz.
Agradezco a todos mis amigos la posibilidad de "encuentro" y la alegría de ir transitando la vida en compañia de sus irrepetibles y vastas interiores bellezas.
Felíz Año Nuevo.
Gabriela Uzal.
Médica de familia.
Sexóloga Clínica.
|